El hábito de la tipificación

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El ser humano emite juicios constantemente y esto es debido a su naturaleza, es algo inherente a su existencia y realmente tiene un sentido y un propósito, solo que algunos no lo conocemos o tal vez en ocasiones lo olvidamos.

Esto se detona debido al instinto de supervivencia que aún nos acompaña gracias a nuestro cerebro reptil, buscamos anticiparnos a las experiencias y al futuro para minimizar el riesgo de la incertidumbre.

Es algo así como: “Sí logro predecir qué viene en el futuro, yo sabré cómo actuar y así estaré seguro y a salvo”

También tiene que ver con una función fundamental del cerebro asociado a la conservación y cuidado de la energía; a menor consumo de energía más oportunidad de sobre vivir y contar con los recursos necesarios para actuar en el momento y circunstancias adecuadas para lograr los objetivos planteados. Es por esto que decimos que el cerebro es el músculo más perezoso que tiene el ser humano, pues este va a hacer lo necesario para no invertir energía en exceso y por ello crea conexiones sinápticas que lo lleva a encontrar las rutas más económicas (energéticamente hablando) para lograr sus objetivos.

Y esto no está mal, lo hacemos constantemente aunque la mayoría del tiempo de manera autómata. Lo importante es ser cociente de esto para comprender por qué y para qué buscamos juzgar, roturar y etiquetar todo.

Tal vez sí emito juicios asociados a: .

• “ Este lugar esta frio”…Lo que busco automáticamente es cubrirme para que prevalezca la temperatura adecuada en mi. .

• “Aquel lugar está lejos”… Lo que busco es prepararme para llevar los recursos necesarios para estar en bienestar durante el tiempo que transcurra mientras llego a ese lugar. .

• “Este alimento sabe mal”… Lo que busco es alertarme para no consumir tal vez algún alimento que esté en mal estado, para evitar enfermarme.

Este es el mismo principio que explica por qué y para qué le ponemos etiquetas a otras personas y a nosotros mismos, a través de esto el cerebro busca estar en zona de confort ahorrando energía pues pretende gracias a esta etiqueta ya conoce a la persona y sabe cómo debe actuar, qué debe pensar y qué debe sentir en cada interacción con ella.

Cuando caemos en el juego de la tipificación propia y de otros, estamos jugando el juego del cerebro reptil y cayendo en el deseo de máximo ahorro de energía de nuestro cerebro y esto nos lleva al estancamiento, a la perdida del movimiento, la ausencia del crecimiento y por consiguiente a la involución. Caémos en la “trampa del EGO”. Creemos que ya lo sabemos todo a cerca de nosotros y de los otros, o conocemos todo acerca de nosotros y de otros y tal vez creemos que con ello somos mejor que otros.

Es por ello que desde el Eneagrama hablamos que la clave del crecimiento es llegar a desidentificarnos, retirarnos las etiquetas y trascender las creencias limitantes para encontrar nuestro máximo potencial.

Ten cuidado y ponte alerta cuando te encuentres en el juego del tipificación , en el juego del EGO (es el mismo juego de las etiquetas y de los juicios), ponte alerta cuando entres en entornos en los que te adjudican un número, un título y un rótulo. El eneagrama es más que eso, incluso el Eneagrama de la personalidad es más que solo números, etiquetas, tipos de personalidad y rasgos generalizados.

Sí estás en contacto con este modelo y mapa, detente y reflexiona. El juego de la tipificación es solo la superficie, es solo un inicio y es tan solo una pequeña dimensión, que tal vez al inicio te podrá ser útil para empezar a deshacerte de algunos puntos ciegos y responder algunas preguntas que no has encontrado una respuesta que realmente te satisfaga. Pero ojo, el Eneagrama es más pensarte o creerte ser un 5 o un 4 o un 8 o tal vez un 3 o un 9. Podrás sentirte identificado con algunos rasgos, comportamientos, reacciones y maneras de actuar de alguno de los puntos del Eneagrama, pero esto es la manera como tu abordas el mundo para satisfacer tus necesidades y defenderte de las posibles amenazas que percibes en el afuera y porque no en el adentro.

Si trabajas en ti y entras en niveles de desarrollo y de conciencia más elevados (es decir que si te conoces cada vez más, te aceptas cada vez más, te valoras cada vez más y eres más abierto a tus oportunidades de desarrollo y mejora) ya verás como el juego de la tipificación comienza a desvanecerse y comienzas de manera deliberada a adquirir, y dar sano uso a otros atributos que afloran en ti, que también son parte de ti y que tal vez se pueden asociar a otros puntos del Enegrama.

No por ello has dejado de ser …. O te has convertido en … Tan solo que te has vuelto más liviano, mas conscientes, más despierto y más hábil en aprovechar tu potencial y por consiguiente emergen de ti nuevas estrategias, nuevos recursos y maneras de pensar, sentir y actuar que tal vez te harán un individuo más eficiente, y más pleno. Un individuo que cada vez deja fluir dentro y fuera de sí su mejor versión, con menos miedos, temores, mecanismos de defensas; con menos necesidad de sentirse identificado y etiquetado por un conjunto de rasgos y parámetros que le digan lo qué es o lo qué no es. Definitivamente un individuo más libre y con la claridad de tener y experimentar un gran potencial que ya sabe y conoce que habita dentro de sí.