Conserva la motivación en un mundo movedizo

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En un mundo donde debemos asumir riesgos constantemente y donde tácitamente se nos muestra que el éxito depende de reducir al máximo las posibles amenazas de la vida, nos hemos convertido en seres a los que aparentemente los impulsa el miedo y la tensión. Convertimos el presente en un estado de parálisis por análisis, donde pensamos excesivamente sobre lo incierto y donde rechazamos nuestra vulnerabilidad por el fuerte temor que nos produce el “EQUIVOCARNOS”.

Así medimos las acciones, evaluamos los riesgos y olvidamos detenernos a COMPRENDER un aspecto que es incluso más importante que predecir el futuro: ¿Qué es eso que me está impulsando a tomar las acciones que emprendo?

Toda acción que tomamos es puesta en marcha por un detonador, “un algo” que nos impulsa a la acción. Cada ser humano tiene un motivador PRINCIPAL o BASE. Una fuerza que lo moviliza y que lo lleva a tomar o buscar recursos para dirigirlos hacia una dirección determinada, con un propósito definido. En la mayoría de las ocasiones podemos evidenciar la acción e intentar predecir el resultado (no asegurarlo), sin conocer lo que realmente detonó o motivó a que lleváramos a cabo ese movimiento. Pasar por alto ese motivador, ya sea por comodidad, afán, impaciencia o porque no tenemos idea de cómo identificarlo, nos llevan a responder “a priori” frente a la vida y a confundir la motivación que nos impulsa con una necesidad no satisfecha o incluso hasta con un “capricho”. Los motivadores realmente son aspectos que valoramos profundamente y que no tienen negociación para nosotros.

La motivación es una especie de “tesoro” que nos abre el espectro a la comprensión de nosotros mismos. Solemos creer que la motivación varía dependiendo de la situación, pero, en realidad esa fuerza suele ser consistente a lo largo de nuestra vida.

Todos los seres humanos tenemos motivadores que nos impulsan a crecer, transformarnos, buscar una mejor versión, fortalecernos, reafirmarnos, entre otros. Por esto es importante conocer los motivadores esenciales del ser humano para dejar de “dar pasos en falso” en el camino de búsqueda de nuestra auto realización y para acompañar con más claridad esa búsqueda consciente en otros.

Es importante dejar claro, que todos podemos ser sensibles a estos motivadores en grados diferentes pero, que hay uno fundamental para cada uno de nosotros que al encontrarlo y hacerlo consciente, da mayor sentido a todo lo que sentimos, pensamos y hacemos.

Algunos de nosotros somos más sensibles a:

Integridad, Conexión, Admiración, Significado, Rentabilidad, Seguridad, Variedad, Autonomía, Bienestar

Tu motivador esencial permite que el foco de tu conversación interna deje de centrarse en los posibles riesgos de la vida y te lleve a encontrar una fuerza imparable en ti, que se mantenga bajo cualquier clase de circunstancia y bajo cualquier emoción de desesperanza o sensación de equivocación.

Aprende a gestionar conscientemente los motivadores y verás como tu camino empieza a ser más y más claro, como tus resultados se dan de manera más asertiva y fluida, potenciándose en beneficio tuyo y de otros.