Eneagrama, un universo sorprendente

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Los que somos apasionados por el Eneagrama podríamos decirle tantas cosas a aquellos que se están acercando por primera vez a este modelo, pero, una de las más acertadas es que al entrar en este universo “el camino no se hará ni más fácil ni más difícil, pero sí más claro”.

Yo veo al Eneagrama como un espejo y una linterna; un espejo que me ha permitido verme desde ángulos y distancias que nunca había revisado con atención y una linterna que ha alumbrado espacios que carecían de luz, claridad y brillo.

El Eneagrama es más que números y características bien agrupadas. Es un mapa de ruta, es una brújula, es un universo interactivo que te facilita el autoconocimiento a través de experimentar(te) y conocer(te) para amar(te), aceptar(te) y transformar(te) en lo que elijas conscientemente ser y hacer. Es un universo compasivo, congruente, lógico, mágico y estructurado.

Algunas personas que han ingresado al universo del Eneagrama, se han enamorado, desenamorado y vuelto a enamorar; otros han entrado, indagado y se han retirado; y algunos más aún lo miran con recelo y duda; la dualidad acerca de la curiosidad que los invita a conocerlo y el temor que los alerta de lo que puedan ver de sí mismos a través de este modelo.

Mi invitación es a soltar, miedos, paradigmas, juicios y creencias que te sabotean a través de argumentos, excusas, razones y sustentos del porqué este universo no es digno de ser explorado. Y más aún mi invitación es a dejar de “creer” que lo que ya conocemos de este modelo es “suficiente”. Tal vez caemos en el juego mental de la posición del “experto”, este juego que nos protege de ahondar más y alumbrar con más potencia nuestros espacios de poca luz o puntos ciegos y a la vez encontrar más reflejos de lo que somos, hacemos, pensamos y sentimos.

Este “experto interior” nos coarta la posibilidad de seguir explorando, necesidad natural del ser humano, nos castra la curiosidad, nos aleja de la humildad y nos apaga la capacidad de sorprendernos (sin la necesidad de juzgar).

A aquellos que tal vez estén habitados por este “experto” los invito a despojarse de sus “certezas” y los invito a evidenciar la ley del 7, esta ley universal que nos habla del dinamismo, el cambio, la transformación y el movimiento. Y es que si cada uno de nosotros está en constante cambio, transformación, movimiento y dinamismo, el Eneagrama como universo también lo está, y eso lo hace sorprendente, por ende: ¿Cuándo creímos que ya era suficiente? ¿Cuándo pensamos que ya lo conocíamos todo sobre este universo?

Gracias a los que aún tienen una postura más ingenua, curiosa y humilde, seguimos sorprendiéndonos de los nuevos hallazgos, usos, manejos, relaciones y conexiones del Eneagrama con nosotros y nuestra manera de relacionarnos con nosotros mismos, con otros y con el entorno.

Te invito a que te contagies de esta ingenuidad y curiosidad, y que emprendas, retomes o continúes este camino de búsqueda y profundización, que cojas ese espejo y prendas esa linterna, que te permitas continuar aprendiendo de ti a través de profundizar en el Eneagrama un universo que aún no hemos terminado de explorar y que te sorprenderá al sumergirte en él.