Elementos esenciales de un feedback

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El feedback es una dinámica de transformación que cada día toma más fuerza en todos los ámbitos en los que se desempeñan los individuos. Es un espacio que se ha venido haciendo cada vez más necesario e incluso, las nuevas generaciones lo están pidiendo como parte fundamental de su crecimiento.

El feedback es por definición un ejercicio activo y muy poderoso, cuando estás inmerso en una experiencia de feedback algo se moviliza y ese movimiento no solo impacta a la persona que lo recibe, también a quien lo está entregado e incluso a todo su entorno directo. Es una honda expansiva que tiene repercusión en todo el sistema, por ello es un ejercicio que debemos aprender, entrenar, fortalecer y mejorar. Un feedback adecuado, garantiza una honda expansiva de crecimiento y bienestar para todos.

Teniendo en cuenta lo anterior quiero dejarte a consideración tres aspectos que considero pueden potenciar tu capacidad de dar feedback

Valorar las emociones.

Con este punto me refiero hacer conciencia de la relevancia de las emociones que afloran en un proceso de feedback, tanto de la persona que lo entrega como de la persona que lo recibe. Dar feedback requiere tener la capacidad de escucharte y escuchar al otro. Requiere generar una calibración y un rapport adecuado (crear un ambiente basado en la confianza, la seguridad, el bienestar, la empatía y la compasión). En un ambiente de seguridad y confianza las emociones pueden habitar dentro de la conversación sin ser un sesgo, distorsión o detonador. Si tu trabajas por un buen ambiente para la experiencia de feedback, evitarás experiencias reactivas y posiciones a la defensiva. Valorar la emociones es cuidar de ti y cuidar del otro.

Hablar del hacer y no del ser.

Es muy común que confundamos el “hacer” con el “ser”. Creemos que somos lo que hacemos y en los procesos de feedback esto hace una gran diferencia. Cuando por confusión, la conversación va encarrilada al “ser” del otro (eres puntual, eres distraído, eres desordenado, eres estructurado, eres obediente, eres cuidadoso), el cerebro reptil se activa pues interpreta esta conversación como amenazante y por naturaleza entra en estado de alerta para proteger su “ser”. Es una reacción instintiva basada en el preservar su “identidad” pues cree que él es aquello con lo que se identifica. Por el contrario cuando nuestra conversación de feedback se enfoca en el “hacer” el cerebro reptil se activa de una manera diferente, ya no se a través de los mecanismos de defensa, no hay de qué defenderse, pues el “hacer” es percibido como algo separado y por fuera del “ser”. Ahora bien el cerebro reptil, activa el impulso positivo por “ser” mejor en aquello que “hace”, pues esto es otra manera de asegurar su existencia en el entorno. “Mientras mejor sea, más tiempo puedo permanecer en este entorno”. Al lograr esto encontraremos a una persona abierta, dispuesta y enfocada en escuchar que es aquello que puede “hacer” mejor, lo cual cumple con uno de los objetivos de dar y recibir feedback.

Evitar activar los sentimientos..

Sentimiento es la suma de emoción más creencia, por ello es fundamental ser cuidadoso con los sentimientos que se develan en los procesos de feedback. Cuando estás teniendo este tipo de conversaciones no solo se activa el cerebro reptil, también en neo-cortex y con éste el límbico, lo cual deja a la persona en un estado de alerta que le llevará a identificar que podría ser aquello que escuche que no es congruente con su sistema de creencias, dando foco en lo que “cree” acerca de sí misma. Todo aquello que no concuerde con su sistema de creencias detonará una emoción que se mezclará con la creencia y se verá manifestada como un sentimiento que no es más que una reacción o un impulso de “senti-pensamientos” que llevará al individuo a acciones y comportamientos de defensa de aquello que considera que no encaja con sus paradigmas o “verdades”. Por ello al estar inmerso en una experiencia de feedback es fundamental dejar de lado los juicios, las etiquetas, y las distorsiones de la realidad, se debe enfocar en hechos, datos y manejados con la mayor objetividad posible, siempre asegurando que el feedback se da en el momento pertinente. Para simplificar, es clave elegir el momento, las palabras, y los hechos de forma adecuada, de esta manera no se sentirá amenazada la persona y evitarás que detonen sentimientos (creencia más emoción) que distorsionen el mensaje entregado y lleven a acciones alejadas del objetivo que no traigan bienestar a ninguno de los involucrados en el procesos de feedback y su sistema directo.