Cómo aporta el Eneagrama en los procesos de comunicación y relacionamiento

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El Eneagrama es el modelo y la herramienta ideal para trabajar con y para el ser humano, nos permite encontrar una gran cantidad de contenido que facilita el camino de mejora y crecimeinto de las personas. Hay que sumergirse en él y dejar la tendencia y la tentación de quedarse en la superficie jugando el juego de la tipificación; una vez pasas esa capa, econtrarás una sabiduría inagotable que bien utilizada permite abrir caminos de comprensión, autoconocimiento y relacionamiento.

Ten en cuenta que cada individuo responde de manera autómática a ciertos estímulos, lo motivan cosas diferentes, lo hacen reactivo algunos patrones determinados, busca satisfacer deseos básicos y necesidades no satisfechas. Todo esto ocurre todo el tiempo en toda interacción; es un tejido conformado por conversaciones internas, estímulos externos, reacciones y anhelos. Cada relación o interacción busca satisfacer alguna necesidad, reafirmar algún auto concepto y alcanzar algún objetivo; todo esto ocurre con mayor o menor profundidad e intensidad, pero, sin duda detrás de cada interacción nos encontramos con este universo entrelazado.

Por todo lo anterior hoy quiero dejar algunas reflexiones de cómo el Eneagrama puede aportar a los precios de relacionamiento.

Empecemos por hacernos estas tres preguntas:

• Lo que tengo ahora ¿Cómo hago para mantenerlo?

• Lo tenía y ahora no lo tengo ¿Cómo me hago cargo para conseguirlo yo mismo?

• Si lo que tengo al inicio me generó bienestar y ahora siento que me lastima o me hiere ¿Cómo actúo en este caso?

Estas tres preguntas abrirán una puerta que le dará mucha información a todo aquel que se tome el tiempo para escuchar las respuestas que llegan.

Tal vez podremos traducir algunas de la respuestas que allí se encuentran con algo que el Eneagrama llama “afectos vinculantes”.

Todos los individuos al relacionarnos reaccionamos determinados por estos afectos vinculantes. El primero de ellos es un deseo de Adhesión, el segundo es una sensación de Frustración y el tercero es un Impulso de rechazo. Estos afectos vinculantes habitan en todos los individuos y uno de ellos es predominante según como fue estructurando su sistema relacional.

Vamos a profundizar en estos tres “afectos vinculantes”.

El deseo de Adhesión se da a toda experiencia, situación o relacionamiento que genere:

• La sensación de confort y bienestar.

• La satisfacción al ser valorado, ser visto y escuchado.

• La sensación de estar seguro y a salvo, sentir que pertenezco a algo.

La sensación de Frustración se da cuando: • Las necesidades y deseos no se están cumpliendo. • Siento insatisfacción o impaciencia. • Parece que algo (el otro) está interfiriendo con lo que quiero, cuánto quiero y cuándo lo quiero.

El impulso de rechazo se da frente a:

• Una negativa a reconocer o aceptar algo o a alguien.

• Una negación activa de una “realidad”, “situación” o “persona”.

• La acción de alejar una “idea”, “situación” o “persona”.

• La acción de menospreciar y subvalorar a una “idea”, “situación” o “persona”.

Una vez identificamos este tipo de comportamientos, reacciones, sentimientos y pensamientos podremos de manera más consciente crear escenarios más saludables, construir diálogos más enriquecedores, y facilitar experiencias que hagan que estos “Afectos vinculantes” no entren como mecanismo de defensa dentro del relacionamiento, sino que más bien se vuelvan señales de calma que faciliten la fluidez de todas las interacciones, una vez comprendidas las posibles sensibilidades, evitando que éstas se vuelvan el detonador de alguna reacción o a estar a la defensiva.

Con esto podremos aclarar que algunas de las personas con las que nos relacionamos son más sensibles a:

• Autonomía.

• Bienestar.

• Integridad.

• Gratitud.