Lo que aprendo frente a la parrilla

 

Te voy a confesar algo: hay un lugar donde mejor pienso, mejor escucho y mejor descanso, y no es una oficina ni un salón de formación. Es frente a una parrilla.

 

Hasta ahora te he contado de mi trabajo, mis libros y mi manera de acompañar. Hoy quiero que conozcas un poco al Beto que está fuera del rol de mentor y consultor: un hombre muy familiar, que ama cocinar, y que tiene en los asados y las parrilladas uno de sus planes favoritos.

 

Mi espacio terapéutico

Lo he escrito en uno de mis libros y lo repito sin pena: para mí la parrillada es un lugar terapéutico. Procuro tenerla en mi casa cada quince días, con la familia y con quienes quiero. Es donde más fácil me desconecto del trabajo, donde me río, donde converso sin afán.

Y lo curioso es que, entre más asado, más me doy cuenta de que parrillar y acompañar a las personas se parecen muchísimo. Tanto, que a veces siento que llevo años haciendo el mismo trabajo en dos lugares distintos.

 

Las tres fases de una parrillada (y de un proceso)

En mi casa, cada parrillada tiene tres fases. No podía ser distinto: la Ley del 3 está en todo.

  1. La previa. Comprar el carbón y la carne, pensar las guarniciones, adecuar el patio según cuántos vienen, enfriar las bebidas, elegir la música. Parece lo menos importante, pero es la mitad del asado. Una buena parrillada se define antes de prender el fuego.

    Lo mismo me pasa con cada persona o equipo que acompaño. Antes de proponer algo, escucho, entiendo quiénes son los comensales, qué necesitan, en qué contexto están. Sin una buena previa, no hay buena transformación.

  2. La parrillada. Aquí está la magia: prender el fuego, preparar los cortes, cuidar cada punto, dejar reposar, cortar y servir.
  3. El cierre y la recogida. Limpiar la parrilla, ordenar el patio, recoger los utensilios. Es la fase que más se olvida, y es la que deja el espacio listo para la próxima. En mi trabajo, es el momento de recoger aprendizajes, de aterrizar el plan de acción y de asegurar que lo vivido se quede y no se evapore.

 

Lo que me enseña el fuego

Mientras asas, aprendes cosas que sirven para el liderazgo y para la vida:

  • El fuego se cuida. Si es muy intenso, quemas la carne por fuera y la dejas cruda por dentro. Si es muy bajo, nunca se transforma. Me acuerda de un refrán del libro El Legado: "Ni mucho que queme al santo, ni poco que no lo alumbre." Es la medida justa de intensidad que busco con cada persona: lo suficiente para que algo se mueva, sin quemar a nadie.
  • El tiempo no se apura. Cada corte tiene su ritmo, y hay que dejar que la carne repose antes de cortarla. Las personas también necesitan su tiempo para asentar lo que descubren. Por eso me gustan las conversaciones a fuego lento.
  • El corte importa. La misma carne puede arruinarse o lucirse según cómo la cortes y cómo la sirvas. Con las palabras pasa igual: un mismo mensaje puede herir o ayudar según cómo lo cortes y cómo lo sirvas.
  • El foco no se negocia. No puedes mirar el celular mientras la carne está en la parrilla. Si te distraes, se pasa. La atención plena también es una forma de respeto por quien tienes enfrente.
  • Se cuida lo que se va a servir. Nadie se pone a asar para quedar bien: se asa para compartir. Lo que haces con cuidado se nota en cómo lo reciben los demás.

 

Y alrededor del fuego pasa algo más

Lo que más me gusta de la parrilla es que permite otro tipo de conversaciones. Se parece al desarrollo personal y profesional, sí, pero abre otros espacios, otros ambientes, otras formas de disfrutar. La gente se relaja, la música suena, las historias salen sin que nadie las pida.

Es lo mismo que aprendí en la cocina de mis abuelas: las conversaciones más importantes de la vida no ocurren en salas de reuniones. Ocurren mientras se amasa la harina, se sirve el café o se cuida el fuego.

 

Una invitación a la parrilla

Por eso, en Rise LATAM tenemos una experiencia de parrilla y mentoría, para equipos y para grupos exclusivos de personas, que se vive de manera presencial. Es una forma de vivir todo lo que te he contado en esta serie, con el fuego, la mesa y la conversación como aliados.

Si quieres saber más, escríbeme a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y sígueme en Instagram. Y si quieres conocer mi forma de pensar antes de dar el paso, El Legado y Cómo liderar aplicando la Ley del 3 son una buena mesa de entrada.

Gracias por haber recorrido estos siete artículos conmigo. Te dejo una última pregunta:

 

¿Cuál es tu parrilla, ese lugar donde más eres tú?

 

Comments on El Beto que no ves en tarima | Domingos, asados, errores y vida real

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