Del "no veo por dónde" al "ahora sí lo entiendo": el clic que cambia el camino
"Siento que algo no me deja seguir, pero no sé qué es."
"No encuentro cómo."
"No veo por dónde."
Si alguna vez dijiste algo parecido, sabes de qué hablo: un techo invisible. No lo ves, pero lo sientes cada vez que intentas subir. En mi trabajo, ese es el punto de partida más común. Y lo más lindo es cuando, un rato después de conversar, alguien levanta la cabeza y dice: "Uff, esto no lo había visto así". O "ahora sí lo entiendo". O "esta herramienta está buenísima".
A eso lo llamo el momento ajá. Y creo que es la clave de todo lo que hago.
Un recorrido en tres momentos
Yo trabajo con la Ley del 3, que para mí es la ley del equilibrio. Parto de la idea de que todo, hasta un átomo, necesita tres elementos para existir y fluir. Por eso, cuando acompaño a alguien a pasar del "estoy atascado" al "tiene sentido", lo veo como un camino de tres momentos.
- No ver. Es vivir sin darte cuenta de que algo no te llena, no te sirve o no es eficiente para ti. No es culpa de nadie: es ignorancia en el sentido más literal, ignorar lo que no se sabe que existe. Desde ahí los caminos son más largos, menos claros y más complejos de lo que realmente son.
- Darte cuenta. Un día algo hace clic. Entiendes que no quieres seguir así, aunque todavía no sepas qué hacer. Y descubres algo poderoso: que hay recursos en ti que te pueden servir. Este momento suele sentirse como alivio y vértigo al mismo tiempo.
- Atreverte. Probar, lanzarte, asumir un riesgo, poner en práctica. Porque casi nunca se trata de lo que sabes, sino de lo que haces con lo que sabes. Y casi nunca se trata del afuera: se trata del adentro.
Lo que cuesta no conocerte
Cuando no trabajas desde el autoconocimiento, pierdes claridad, eficiencia y foco. Hay fuga de energía y hay reprocesos: se hace mucho, se avanza poco y se vuelve a empezar. Hay techos personales, y también techos de equipo, porque lo que un líder no mira en sí mismo se le nota al equipo. Incluso se cuela en la casa.
Y hay otro costo, que me parece el más común: el afán. En mi libro Cómo liderar aplicando la Ley del 3 hablo de las 3 Rs: Recursos, Relaciones y Resultados. Casi todos vivimos pendientes de obtener, obtener y obtener resultados, y nos olvidamos de disfrutarlos y de agradecerlos. Liderar se vuelve un correr, un llegar, un figurar y un hacer y hacer y hacer.
Por eso insisto en soltar la idea de perfección. Tenemos derecho a fallar, a cambiar de opinión y a no saber. Conectar con la emoción, con la vulnerabilidad y con lo natural del error no te debilita: te da claridad. Y con claridad aparecen la integridad, el bienestar, el equilibrio, la conciencia y la armonía. Los costos ocultos bajan, y las barreras y los techos, los tuyos y los de tu equipo, empiezan a ceder.
Cómo se provoca un clic
No se provoca dando discursos. Se provoca con tres cosas que me gusta hacer:
- Preguntas poderosas. La pregunta justa, en el momento justo, abre más puertas que diez consejos.
- Conversaciones valientes. Decir lo que es, con respeto y con humanidad, sin cuidar el cargo ni lo que se quiere oír.
- Escucha consciente. Escuchar de verdad, sin correr a resolver lo que el otro tiene que descubrir.
A eso le sumo herramientas prácticas, sencillas, que la persona se pueda llevar a casa y usar al día siguiente: un tríptico, una analogía, un marco que ordena lo que estaba revuelto.
Y todo con cuidado. En mi libro escribí que "el aprendizaje sucede fuera de aquello que ya conoces". Hay que salir de la zona de confort, sí, pero hacia la de expansión, no hacia el pánico. Por eso incomodo con cariño: lo suficiente para que te muevas, sin que te asustes.
Dónde pasa esto en Rise LATAM
El clic sucede en los espacios que construimos en Rise LATAM: en la formación de líderes y la madurez de equipos, en el coaching ejecutivo y la mentoría, y, para las personas, en los programas, las conferencias abiertas y las conversaciones a fuego lento. Distintos formatos, un mismo momento: ese en el que la persona dice "esto sí es para mí".
Si quieres seguir la conversación
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Y si quieres empezar por tu cuenta, Cómo liderar aplicando la Ley del 3 y El Legado son dos buenas puertas de entrada: sencillas, prácticas y escritas para que algo te haga clic.
Te dejo una pregunta para que la lleves contigo hoy:
¿Cuál es el techo invisible que va a eliminar?
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